El aire en las ruinas del Templo Crescent se volvió repentinamente estático, como si el oxígeno hubiera sido succionado por algo más hambriento que una tormenta. Por un lado, Silas Vane permanecía de pie con una locura que irradiaba de sus ojos púrpura oscuro. Por el otro, Alaric se mantenía firme, su espada Obsidiana silbaba con energía negra mortal.
No la tocarás, Silas. Ni hoy, ni nunca gruñó Alaric.
Silas rio con sarcasmo, levantando The Void Fang (El Colmillo del Vacío). Ya veremos, Rey si