La sala de audiencias principal del Palacio Obsidiana solía llenarse del aroma del valor y el honor. Pero esa mañana, el aire se sentía sofocante por el olor del miedo disfrazado de ira.
Alaric estaba sentado en su trono, sus ojos rojos oscuros miraban uno por uno a los miembros del Consejo Licántropo que se encontraban de pie frente a él.
En el centro de la sala, un jarrón de cerámica que contenía ceniza negra los restos del Anciano Voran fue colocado como evidencia aterradora.
"Su Majestad",