El conocimiento de Aria regresó poco a poco, precedido por un frío que le penetraba hasta la médula ósea.
Lo primero que sintió fue la superficie rugosa y húmeda de la piedra debajo de su mejilla.
Cuando intentó mover las manos, el sonido de las cadenas de metal resonó en la habitación pequeña y tórrida.
Aria se incorporó de golpe, pero un fuerte mareo la asaltó, resto del gas de la Niebla Púrpura. Intentó invocar su luz plateada para iluminar la oscuridad, pero sucedió algo aterrador.
No hub