El cielo púrpura sobre el Palacio Obsidiano ya no era solo un fenómeno óptico; era una rotura en el tejido de la realidad.
Después de que el Guardián Temible se arrodillara frente a Lucian, la frecuencia de la energía en la capital se desplazó hasta un punto doloroso.
Alaric permanecía inmóvil, abrazando a Aria, cuyo cuerpo se sentía tan frío como el hielo. En la palma de la mano de Aria, el símbolo del número "III" ya no era solo una marca de nacimiento, sino una quemadura que emitía humo pl