Fernanda me llamó apenas se enteró, con una urgencia que no le había escuchado desde la noche del aeropuerto.
—Renata, uno de mis contactos me avisó que alguien vio a un hombre de los Valcázar merodeando cerca del estudio jurídico, hace un par de semanas. Justo el día que viniste a firmar los últimos papeles del fideicomiso. Creemos que te identificaron.
Sentí algo distinto a lo que había sentido cada una de las otras veces que Emilio se había acercado un poco más de la cuenta. No fue miedo. Fu