La puerta del despacho se abrió y Adrián entró con la eficiencia de un reloj suizo, cargando una caja de botiquín en una mano y varias bolsas negras con el logotipo de tiendas de lujo en la otra, sin embargo, su rostro habitualmente estoico mostraba una grieta de urgencia.Señor —dijo, dejando las c
MARA VELUM
Ese golpe me supo a poco. Gael se gano algo más que un castigo simbólico por su crueldad y por atreverse a hablar así de Nuria. A veces la maldad no aprende con advertencias... y esto apenas comienza. Las leo