Estefany jadeó desde el sofá.
¡Eso es un robo!
Es el precio de enfrentarse a la mafia rusa y al gobierno al mismo tiempo, señora —respondió Vane sin inmutarse—. Tengo que sobornar a funcionarios, contratar peritos privados y poner mi propia cabeza en la guillotina. Tómelo o déjelo.
Nuria miró a Adri