—Es el miedo, tú mismo sabías que Victoria estaba aterrorizada de volver a confiar en ti después de lo que paso, es mi hermana, la conozco perfecto, huye cuando se siente acorralada.
—¡Fui a buscarla! —le gritó Darío, golpeando el cojín del sofá con el puño—. Al día siguiente tragué mi orgullo, fui