El mesero retiró los tres platos vacíos de la mesa. Darío soltó una carcajada fuerte, echando la cabeza hacia atrás, genuinamente divertido por primera vez en meses.
—No puedo creer que de verdad te atrevieras a decirle eso al profesor de física frente a todo el salón —dijo Darío, limpiándose la boc