Darío se abrochó la camisa negra a toda prisa, el sol apenas empezaba a salir, pintando el cielo de naranja. Miró hacia el sofá de cuero, Victoria dormía envuelta en la sábana blanca. Se veía tranquila, con el pelo oscuro alborotado y la respiración pausada.
Sintió un golpe en el pecho, lo que hizo