Estaba caminando rápido, con el cuerpo tenso y el corazón lleno de rabia. Theo caminaba a mi lado intentando seguir mi paso, pero yo no lo miraba. Tenía demasiadas cosas en la cabeza. Lo que había pasado con Damien, lo que Theo había hecho y esa sensación de estar perdiendo el control de todo.
—Rossanne, por favor, escúchame —dijo con voz cansada—. Solo dame la oportunidad de explicarte.
No respondí. Crucé la calle sin esperarlo y seguí caminando hasta el restaurante. Cuando entramos, pedí una