El papel seguía sobre la mesa.
“Definir con prioridad cuál entorno ofrece mayor previsibilidad emocional, a fin de evitar duplicidad materna desorganizadora.”
Elena lo había leído tres veces.
No porque no lo entendiera.
Porque cada lectura le parecía más obscena que la anterior.
Valentina seguía de pie frente al comedor.
Las manos abiertas sobre la madera.
La cara blanca.
Los ojos clavados en esa frase como si la hoja pudiera morder.
—Quiere que elijamos quién es la madre correcta —murmuró.
Rod