“Derek…”
Ella le acarició el cabello, atrayéndolo hacia su boca ansiosa. Él gruñó al unir sus labios a los de ella, besándola con brutal urgencia, su lengua entrelazándose con la de ella como si no pudiera evitarlo, y, Dios, era justo lo que ella necesitaba. Ser besada, deseada, como si fuera la cosecha tras una terrible hambruna. Sus labios hambrientos se aferraron a los de él, sus gemidos llenaron la habitación mientras su cuerpo ardía.
Derek pegó su glorioso cuerpo al de ella, besándola en l