Con Derek, nada se sentía forzado. Todo esa noche había sido fácil… Natural. No había necesitado fingir, ni llenar los silencios, ni esforzarse demasiado por mantener las cosas interesantes. Derek lo hacía sin esfuerzo, y esa sola constatación le aceleró el pulso.
La puerta del balcón se abrió tras ella. No necesitó girarse para saber que era él, y un instante después Derek salió con una copa de vino en la mano. Cerró la puerta con cuidado antes de acercarse y colocarse a su lado.
Sus hombros s