Ella le sonrió. —¿Piensas salir mucho de fiesta, eh?
—¿Qué puedo decir? Me gusta disfrutar de la vida —respondió él, guiñándole un ojo.
Olivia siguió sonriendo, pero ese guiño la inquietó. Apretó el bolígrafo con fuerza y, distraída, bajó la mirada para tomar una pequeña nota. —Anotado. ¿Y flexibilidad presupuestaria?
—Dentro de lo razonable.
—Eso no es una respuesta.
Él se echó un poco hacia atrás, observándola. —Eres muy mandona. ¿Eres así con todos tus clientes o solo conmigo?
—Soy muy buena