En la soledad de su despacho, reuniones que habían terminado, tratos que se habían cerrado. Stefan estaba viviendo la vida que siempre quiso vivir pero aunque sólo sintiera el poder corriendo por sus venas y haciendo latir su corazón, había algo con lo que seguía alucinando. La figura de aquella mujer que nunca le soltaba.
Incluso en sus sueños más profundos siempre estaba ahí para recordarle lo que había hecho. Graciela sólo quería vivir su vida, Graciela sólo quería descubrir el mundo al la