Paseando por su despacho, con los papeles en las manos, comparando una y otra vez las firmas, el señor Brown no podía dejar de pensar en lo que iba a hacer con lo que había descubierto. Tenía que planear su venganza y recuperar lo que el padre de Stefan Muriel le había quitado. Después de todo, tenía que desobedecer las palabras de su hija. Era justo que quisiera que ella se sintiera orgullosa de lo que él era pero esta vez iba a ser una excepción. Parecía que la vida le estaba dando la oportun