La tenue luz que salía de la lámpara de su escritorio, tener la mesa llena de papeles y la sonrisa en su cara hablaban por sí solas. Estaba viviendo el mejor momento de su vida.
No tenía ganas de dormir cuando sabía perfectamente que tenía que revisar todos los pagos que tenía que hacer para recuperarse después de recibir las acciones que Stefan Muriel le iba a devolver. Richard Brown estaba seguro de algo, no iba a ver a su hija hasta que tuviera en sus manos la prueba de que las acciones que