Capítulo 40. Estarás en la ruina
Benjamín salió camino al aeropuerto, caminó varias cuadras de la casa y ya lo estaba esperando Sirio, porque cuando terminó la llamada con su padre le envió un mensaje, en vez de sentarse en el asiento trasero, lo hizo en el puesto de copiloto.
—¿Pasa algo? —interrogó el hombre con interés.
—Ana Sofía, tengo la impresión que está sospechando —habló sin ocultar su tono de preocupación.
—Después de esa manifestación de poder, por su parte, ¿Qué esperaba? ¿Qué cristiano común y silvestre va a enfr