La mañana amaneció con una luz grisácea que se filtraba a través de las cortinas. Había dormido en los brazos de Rocco por primera vez sin sentir que estaba cumpliendo un contrato, y esa sensación de paz aún me envolvía como una manta. Pero el mundo exterior no esperaba, el teléfono sonó a las siete, y la voz de Carlos al otro lado cortó la calma como un cuchillo.
—Señor Altamirano —dijo, con su tono grave —La junta directiva ha convocado una reunión de emergencia, han recibido una amenaza form