El evento en el hotel Imperial terminó como había empezado, con más preguntas que respuestas. Julián Beltrán había desaparecido entre la multitud antes de que pudiéramos confrontarlo, pero su presencia había dejado una huella en mí que no lograba sacudirme. La forma en que me había mirado, la forma en que había hablado de mi padre, la forma en que había dejado caer esas palabras como si fueran una promesa o una amenaza… todo en él me decía que no era un simple invitado.
Cuando llegamos de vuelt