Esa noche, después de la cocina, después del "te amo" dicho sin urgencia sobre el café frío, algo entre nosotros se sintió distinto. No hablamos de ello durante el día hubo llamadas, hubo un informe de Carlos sobre el perímetro, y la rutina que ya conocíamos de memoria, pero cuando por fin la casa quedó en silencio y nos sentamos juntos frente a la chimenea del despacho, supe que esa conversación de la mañana había abierto una puerta que ninguno de los dos quería volver a cerrar.
—¿Puedo pregun