Para cuando el reloj de la estancia marca la 1:00 de la mañana, la casa está en completo silencio, todos se encuentran o durmiendo o en sus habitaciones.
Arman cruza la puerta de la cocina en tanto silencio como puede, su único acompañante es el sonido amortiguado de sus propios pasos contra el suelo de madera. Caminando hasta la alacena, abre uno de los gabinetes y toma uno de los vasos para luego servir un poco de agua antes de llevar la mano al bolsillo de su sweater y tomar el pequeño fras