El jardín está iluminado por la luz cálida del comienzo del atardecer y las luces artificiales que cuelgan delicadamente entre los árboles, creando una atmósfera mágica que parece sacada de un cuento de fantasía. El césped está impecable, con pétalos de flores esparcidos estratégicamente sobre el camino que lleva al altar, y el lago, a la distancia, refleja la belleza del sol de la tarde en su superficie tranquila.
Una vez que se encuentran en el patio, Arman baja a Layeska con suavidad y, en