La tarde en la hacienda se llena de una luz cálida y dorada mientras Inna y Layeska se encuentran caminando por los senderos cercanos a la hacienda, disfrutando de un momento tranquilo. Layeska sostiene una manzana a medio comer en sus pequeñas manos, aunque su atención no está completamente puesta en el paseo ni en la manzana. Su mirada cada tanto se fija en Inna, y aunque en un principio, la mayor intenta hacerse la desentendida, no puede evitar notar que hay algo que claramente está preocupa