Aun cuando en el lugar no hay nadie más que él, Grigori se mueven a lo largo del apartamento de una manera casi silenciosa, como si temiera ser descubierto. Su mirada observando cada rincón con detalle, no queriendo dejar pasar absolutamente nada.
Aunque le moleste aceptarlo, su conciencia no deja de reprocharle su comportamiento, el husmear en los asuntos de Arman, mucho más después de que la noche anterior, le asegurara a este que su acercamiento no tenía dobles intenciones. Pero la realidad e