El antiguo abogado de Kaesar se acomoda en el estrado, su expresión manteniéndose serena en todo momento, pero no por ello menos firme. Mientras el abogado defensor se pasea por la sala con aire confiado esperando la respuesta del hombre, pero cuando este responde, lo toma por sorpresa a él y a todos.
—Depende de cuál de los dos testamentos estemos hablando—asegura con calma.
Y al escuchar eso, Anastasia intercambia miradas con Arman, quien en tono bajo le pregunta si sabía algo sobre eso, a lo