Al escuchar la vehemencia con la que el hombre que tenía enfrente le decía todas esas bonitas palabras, Sun-Ji prorrumpió en llanto, siendo abrazada de inmediato por Kyong, quién estaba impactado por el giro que habían dado las cosas, y por lo vehementes que fueron sus propias palabras. Ella estuvo llorando por un par de minutos y se fue tranquilizando poco a poco, Kyong como todo un caballero la llevó al asiento más cercano y sin dejar de abrazarla le dijo:
—¿Te sientes mejor?
—Sí, me siento m