—Por favor señor, no haga eso, no se la lleve de mi lado por favor. No la separe de mí, por favor. —dijo Kyong con lágrimas en los ojos.
—No, no lo haré Kyong, o al menos no, hasta que mi hija sepa toda la verdad, quizás sea ella la que tome la decisión de alejarse de todos, y conociéndola como la conozco, quizás mis deducciones no están muy alejadas de la realidad.
—Eso lo sé muy bien, y es un riesgo que me aterra todos los días, desde que me enamoré de ella. Usted no se imagina el miedo que t