A pesar de todos los esfuerzos del abogado de Emma, la evidencia en su contra resultó abrumadora. Las huellas dactilares de Emma estaban dispersas por todo el lugar del supuesto accidente, una prueba irrefutable de su presencia en la escena. Además, un bolígrafo que le pertenecía fue encontrado junto a la bañera, donde supuestamente había ocurrido el intento de electrocución. Este detalle crucial había pasado desapercibido para Emma en su momento de nerviosismo y culpabilidad, pero resultó ser