Daniela y su esposo decidieron ir al médico de inmediato, sin perder un segundo más en la preocupación. Con el corazón en la mano, ingresaron al consultorio, donde fueron recibidos por el médico de confianza de la familia. Después de una serie de exámenes y pruebas, el médico los tranquilizó al explicar que se trataba de una fragilidad capilar común durante el embarazo y que no representaba ningún peligro para la salud de Daniela ni del bebé.
―Entonces, ¿todo está bien, doctor? ―preguntó el esp