TODO ES UNA VENGANZA...
Los malandros, en un principio reticentes a colaborar, se mostraron sorprendentemente habladores cuando el policía mencionó el apellido Hills. Al escuchar esa palabra, sus rostros cambiaron de expresión y comenzaron a hablar entre ellos en tono nervioso.
El policía detectó la reacción y decidió presionar más. Mencionó el nombre del doctor Hills directamente y observó cómo los malandros intercambiaban miradas nerviosas. Era evidente que este nombre tenía un significado importante para ellos.
Fin