Capítulo 59. Te amo
La noche se había asentado sobre la ciudad como un manto espeso y silencioso.
Todo parecía en calma, como si el mundo por fin hubiera decidido darles una tregua.
Sofía apareció en el umbral de la oficina de Marcus, con un gesto sereno pero los ojos cansados. Llevaba una bata ligera sobre el pijama y el cabello aún húmedo de la ducha. Se recargó suavemente contra el marco de la puerta, observando en silencio al hombre que seguía concentrado frente a su escritorio.
— Se ha vuelto a quedar profunda