Epílogo.
Landon cumplió solo doce meses en prisión y lo dejaron salir por buen comportamiento. Arantza lo esperaba en la salida de la cárcel y lo recibió con los brazos abiertos. Nunca, ni un solo día, dejó de ir a verlo. El sentimiento de culpa que casi la ahogó por haber permitido que Landon pasara esos meses encerrado se había disipado con el tiempo gracias a las palabras de su prometido, quien no dejaba de repetirle que jamás se hubiese perdonado si fuese Arantza quien iba a la cárcel en lugar de él