Laura y Clara comían el helado mientras conversaban, Clara más confiada le decía frases y le contaba con pocas palabras cómo conoció a su papá.
Alondra discutía por teléfono. “¿Crees que te miento? Eso es lo que cuesta la colegiatura. ¡Por Dios Gabo! ¿Cuándo te he mentido? ¡Nunca!”. Ella se cubrió la frente cansada. “¡Sabes que! si no quieres dar ese dinero está bien, yo lo pagaré, sé que tu mujercita lo necesita más que tu hija…”
Ambas niñas miraban como Alondra peleaba por teléfono. Clara gi