Al terminar la abracé fuerte sin querer soltarla, teníamos mucho que aclarar. Dejé que se calmara su respiración agitada y cuando iba a hablar escuché la puerta y recordé a los chicos del equipo. “¡Maldición!”.
Me levanté rápido buscando mi ropa y le dije. “Vístete, No salgas de la habitación”.
Pensé por unos segundos antes de abrir la puerta, que podría decir, lo mejor era dejar a Lili encerrada en mi habitación toda la noche ¿Sería lo mejor?
Volvieron a tocar, pero más fuerte y me acerqué