NINA
—¿Lo hiciste o no? —pregunta mi madre apenas nos dejan solos en el despacho.
Siento que la odio y nunca pense que diria esto, pero despues de abrir los ojos, los sentimientos que sentia por ellos se esfuramos, asi, simplemente como un chasquido de dedos.
—Tu madre te habla—respiro profundo.
—¿Tu que crees?—respondo con altaneria.
—No me hables de esa manera Nina—alega con furia en sus ojos—y dime de una puta vez si lo hiciste.
Suspiro sentándome en la silla que ocupa mi esposo. Es cóm