NINA
Se escucha el sonido de las olas mientras el sol es tragado por el mar y sus besos recorren mi espalda en tanto abre mis piernas dejando su erección contra mis nalgas.
La piel se me eriza y aprieto la arena invadida de deseo al sentir su glande pasearse por mis pliegues húmedos en busca de la entrada a mi sexo. Los latidos del corazón se me aceleran cuando mi cuerpo experimenta esa rica sensación al saber que me van a comer y suelto un gemido placentero cuando entierra sus dientes como un