NINA
Greco.
Greco aparece.
—No vuelva a ponerle una mano a Nina—la suelta—y tal parece que no debo cuidarla de otros, si no de ustedes.
—No, no es…
—Largo de mi casa—calla a mama—de inmediato.
Papa toma a mama, sacándola de la habitación y no me opongo. Quiero que se vayan porque en verdad no quiero verlos en este momento.
—¿Estas bien?—pregunta Greco y asiento.
—No te preocupes, siempre se ponen así, cuando no hago lo que piden.
—¿Y se puede saber que te pidieron? —lo bueno es que no