Chandler rozó la punta de su nariz con la de ella, y ella intentó no gemir lastimeramente porque no se besaban. ¿Por qué, por qué no se besaban? Deseaba que esa sensación durara para siempre. Era lo más cerca que había estado del paracaidismo, del puenting, de la caída libre, y la sangre le latía con fuerza en las venas ante la embriagadora sensación.
Él volvió a besarla con un gruñido, inclinando la cabeza para rozar su lengua con la de ella. Estaban tan unidos que su pierna se enroscó alreded