La manta que cubría su cuerpo era de un color oscuro que no pudo identificar, pero le llegaba hasta el pecho.
Elena sentía una opresión en el pecho; la imagen de Chandler besando a esa mujer en el bar del hotel seguía rondando en su mente. No importaba cuántas veces se repitiera que no eran pareja. No importaba cuántas veces se dijera que no tenía motivos para preocuparse ni derecho a estar molesta. La punzada de dolor persistía, y no podía librarse de la sensación de traición.
Desesperada por