Los amigos de Saúl se quedaron sin palabras, cedieron a Sandra la victoria pero la carga generada intensificó las tensiones existentes provocando en Esteban una sonrisa malicioa. Saúl tomó a Sandra de la mano y una mirada de odio se cruzó entre Esteban y ella.
Gregory: —No perdamos más tiempo, vamos a la sala de reuniones. Dejemos que Sandra y las chicas se diviertan un poco, luego nos uniremos a ellas a continuar la fiesta—sugirió sonriente mientras les indicaba una puerta a lo lejos.
Sandra: —Agradezco tu gentileza, Gregory, pero ya que van a estar ocupados, voy a salir a comprar unas cosas. Nos vemos más tarde —se excusó Sandra para apartarse del grupo. Saúl asintió con la cabeza y luego siguió a Gregory. Sandra una vez que los vio alejarse, fue directo a la mesa de tragos y bebió un trago doble ignorando las advertencias que su médico le había dado. Apretó el vaso como si quisiera romperlo en sus manos y, con eso, borrar el mal momento que vivió. Esteban se acercó por detrás y le