Saúl respiró hondo el aire marino le pareció más liviano, la paz que le transmitía el lugar se plasmaba en su semblante tranquilo, Soledad seguía siendo una sombra en su vida pero no le quitaba el sueño, al contrario se sentía renovado…
El celular de Saúl sonó y ambos salieron de su embeleso. Saúl fue al baño a contestar y luego buscó a Sandra.
—Se cancelan nuestros planes de hoy. Me llamó Gregory; quiere que me reúna con él. Está en la sala de reuniones del Hotel “Bello Mar”.
Sandra enroscó un mechón de su cabellos entre los dedos con una sonrisa en sus labios.
—¿Puedo ir contigo? —preguntó Sandra, sabiendo de antemano que ese hotel pertenecía a la familia de Daniel, un amigo suyo de la infancia.
—No me parece apropiado —respondió Saúl con una mirada fulminante. No le gustaba la cercanía de Daniel con ella.
—Entonces voy a aprovechar para visitar el spa de Esteban. Mis amigas me dijeron que estaba ubicado a unas cuadras de aquí. —contraatacó Sandra, Esteban estaba enamorado de Soleda