Faltaba un día del campeonato nacional, William Soledad y Priscila salieron de madrugada a la casa de Jessica para embarcar los caballos, las luces de la ciudad aún dormida les despidieron en silencio al abandonar la mansión, Soledad en la parte trasera de la camioneta la llevaba en brazos aún dormida, William iba a baja velocidad porque el asfalto tragaba la luz y le impedía ver, ya rayaba el sol cuando entraron a la propiedad de Jessica, Gastón los vio llegar saludó a William con cortesía y a Soledad de mala gana como siempre lo hacía. Soledad acomodó a su hija en la carriola para ayudar a separar los implementos que llevarían Gastón se acercó a William y le dijo bajito.
—Hasta que se le hizo ¡he! la yegua ya es suya, lástima que tenga cría.— William lo miró molesto, Gastón movió la cabeza y completó la oración.—La yegua moteada me dijo la señora Jessica que usted la quería para sacar crías y me pidió que la apartara porque los otros se van a la finca de don Diego, pero ya está preñ