Saúl extrañaba la presencia alegre de Isabella en el restaurante; incluso tarareaba las mismas canciones para sentirla más cerca. Todas las noches iba a visitarla y, de paso, repasaban la materia. Él se sentía más tranquilo después de que fue despedida del restaurante y contratada por Soledad, porque ella se concentró en estudiar y cuidar de sí misma.
Como cada martes, el día empezó normal. La nueva limpiadora se unió al grupo de trabajo y se sentó a revisar su celular.
Marlene, en cambio, esta