Luego de ponerme el vestido, me presenté ante mis padres. Pude ver en sus ojos algo de orgullo, los abracé y ellos me llenaron de elogios. Fui con ellos a la mansión y encontré a mis suegros. Ese día me dieron la noticia que aún no logro hacer que encaje: si bien Saúl quería estudiar en el extranjero, aún no comprendo por qué se fue justo antes de la boda para dejarme junto a su amigo, alguien al que no recuerdo haber visto ni escuchado siquiera nombrar. La boda, una total farsa llena de aplaus