La Mansión El Poblado ya no se siente como un hogar para Valentina; el lugar se ha transformado en un centro médico con seguridad de nivel de base militar.
Cuando Valentina abre los ojos en la mañana del tercer día después del episodio de hemorragia, lo primero que escucha no es el canto de los pájaros, sino el suave zumbido de las máquinas de monitoreo fetal que siguen registrando los latidos del corazón dentro de su útero.
Intenta sentarse para tomar solo un vaso de agua, pero antes de que s