La noche en el distrito exclusivo de Medellín se sintió más intensa para Valentina cuando la limusina negra de Sebastián se detuvo frente a la Galería Santoro.
El edificio era un enorme cubo de cristal que brillaba en medio de la oscuridad, rodeado de una fila de coches de lujo cuyo precio podría financiar un hospital entero en el barrio.
Los destellos de las cámaras de los reporteros comenzaron a parpadear cuando se abrió la puerta del coche, creando destellos blancos que dolían los ojos.
Seba