Los destellos de las cámaras de decenas de periodistas parecían relámpagos que caían en esa fría mañana.
Sobre el asfalto aún húmedo por el agua de los bomberos, Sebastián no soltaba la mano de Valentina.
Su propuesta no había sido solo una declaración romántica; había sido una respuesta contundente a los rumores que, durante seis meses, habían arruinado la reputación de ella.
¡Señor Valderrama! ¿Significa esto que la noticia sobre el contrato matrimonial valorado en millones de dólares es fa