El estruendo de la cascada Salto del Perdido parecía ser un escudo sonoro para los gritos ahogados de Valentina dentro de la húmeda cueva.
La luz de las linternas de emergencia que Mateo había colocado sobre la caja de primeros auxilios proyectaba sombras gigantescas que danzaban sobre las paredes de roca.
El frío aire nocturno del valle calaba hasta los huesos, pero el cuerpo de Valentina estaba empapado en sudor, su cabello pegado a la frente y su respiración agitada y desordenada.
"Valenti